Albert Einstein

"El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo Arte y Ciencia verdaderos". Albert Einstein.

viernes, 12 de agosto de 2011

El Fin del Mundo: Introducción

   Antes de adentrarnos en el tema que nos concierne, quisiera hacer un pequeño inciso, para diferenciar Fin del Mundo, con el Fin de la Existencia Humana. Normalmente la gente suele relacionar Fin del Mundo con el fin del mundo propiamente dicho y con el fin de la raza humana, es decir el Fin de los Tiempos, pero yo creo, y es solo una mera opinión, que esos términos están mal empleados, pues queramos o no, nuestro tiempo en la Tierra es limitado, pues una vez pase este, el mundo seguirá girando, como lo ha venido haciendo durante millones de años, desde su creación. Ya fuese con seres vivos o no, con la primera aparición de vida, pasando por sus diversos estados; unicelular, pluricelular…dinosaurios y otros seres que aún el ser humano desconoce de su posible existencia. Un ejemplo bastante claro lo encontramos en nuestros hermanos hoy en día desaparecidos Neandertales, seres humanos como nosotros, cuya capacidad metal era superior a la nuestra y que, sin embargo, por convivir con nuestros ancestros, lo pagaron caro. El mundo siguió su curso esta vez con nuevos protagonistas y dominantes en el planeta entero, la raza humana que hoy en día aún perdura, los Homos Sapiens Sapiens. Por lo tanto, El Fin del Mundo no debiera denominarse de ese modo si no tan solo Fin de la Existencia Humana o Fin del Homo Sapiens Sapiens, a no ser que nuestro egocentrismo, el cual todo humano tiene como sino, no nos haga ver que más allá de nuestra existencia, la vida perdurará como lo ha ido haciendo siempre. 



   El miedo al Fin de los Tiempos ha acompañado al hombre desde el inicio de los tiempos, desde que el hombre es hombre y tiene una concepción de sí mismo. Probablemente este sea el mayor temor que ha tenido, tiene y tendrá el ser humano en la línea de su existencia pues quizás sea un terror mucho más profundo que el de la propia muerte, ya que una cosa es admitir la propia desaparición, otra muy diferente es pensar que todo aquello por lo que hemos vivido quedará reducido a la nada. Para entenderlo mejor, todos nosotros durante el transcurso de nuestras vidas tomaremos decisiones que de alguna forma afectarán a las generaciones venideras, es decir, todos dejamos un rastro, un legado, es eso lo que quizás más nos atemorice perder, podemos perder nuestra vida, pero seremos recordados por aquellos que nos conocieron, e incluso los que no nos llegaron a conocer. Puede que un biznieto lleve tú mismo nombre en honor a ti. En el caso de que tu vida haya sido la peor de las miserias siempre te podría quedar el consuelo de que la herencia genética haga en un futuro recordar que una vez exististe, dándoles a aquellos que por su sangre fluye; tus ojos, nariz, orejas, etc… Ese, y no otro, es el mayor miedo de toda la humanidad, no perdurar en el tiempo como especie.

   Ese temor se ha manifestado en todas las culturas y religiones del mundo de alguna forma u otra. Cuando el hombre cubrió sus necesidades primarias (comer, reproducirse, etc…) empezó a plantearse interrogantes metafísicos, y en nuestra mentalidad finita, si el mundo tuvo un principio, ha de tener un final. Debido a la abundancia de documentos al respecto, profecías y demás, intentaré explicar de la manera más elocuente, breve y sencilla cuanto me sea posible explicaros, al menos, los distintos finales que la humanidad, según su propio punto de vista, pudiera verse expuesto. Daré algunos datos, profecías y profetas, pero será de una manera menos extendida, pues daría para hacer varios libros. 

   El ser humano en busca de la verdad, tiende a realizarse preguntas, para entender mejor el mundo que le rodea, más si cabe aquellos fenómenos que no puede entender, desde que el hombre tuvo conciencia de sí mismo, se hizo una pregunta: ¿Qué es el origen de todo? Esta simple pregunta engendró lo que hoy conocemos como religiones, estas intentaban explicar a su manera, como se creó el mundo en el que vivimos, quién fue el primer hombre y sobre todo la existencia de Dios, o Dioses según los casos.

   Estas preguntas provocaron encendidos debates. Todo lo que hoy vemos proviene de algo, el hombre proviene del mono, estos, de… ¿Dios? ¿Quién los creó? ¿Quién fue el que dio el primer chispazo de vida? ¿Fue pura casualidad? Mi opinión, nada ocurre casualmente y estoy completamente seguro de que, este Universo en el que vivimos derrocha vida por doquier, pero las largas distancias que nos separan, no harán ni ahora, ni nunca un posible contacto. Volviendo a lo que, en estas palabras nos interesa. Paralelamente a esta serie de preguntas surgieron otras: ¿Tiene la Tierra fecha de caducidad? ¿Llegará el día en que el mundo llegue a su fin? Como respuestas a estas, han surgido numerosas profecías que vaticinan el final de los tiempos. El ser humano tiende a dar semejanzas a todo cuanto le rodea, por lo que, desde su experiencia, nada puede ser infinito, ya que todo lo que nace, muere, y por lo tanto el mundo está destinado a su fin, pero, ¿cuándo? Eso, amigos míos, nadie lo sabe, pese a la existencia de numerosas profecías que ponen fecha a este acontecimiento, muchas de ellas erraron, otras están por cumplir, pero como ya dije, el mundo prevalecerá pese a la desaparición de nuestra especie.

                                                        Continua... en El Fin del Mundo: La Conclusión Final.

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