Albert Einstein

"El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo Arte y Ciencia verdaderos". Albert Einstein.

miércoles, 17 de agosto de 2011

El Fin del Mundo: La Conclusión Final

   El Meteorito: El impacto de un meteorito podría ocasionar la desaparición de nuestra especie del planeta, o al menos cambiar la vida tal y como la conocemos hoy en día. Este, es un miedo antiquísimo, los estudiosos, consideran que el diluvio universal podría haber sido consecuencia del impacto de un enorme meteorito, pues tras el mito, este diluvio debió de darse ya que pueblos de distintas regiones del planeta que nunca llegaron a tener un contacto entre ellas lo atestiguan, Mayas, Cristianos, Judíos, Musulmanes, Aztecas… no existe nada casual y los escritos no nos llevan a engaños.
  
   En 2006 la NASA descubrió un gran cráter en la Antártida que se encontraba bajo una capa de más de un kilómetro de hielo. Era tres veces mayor que el cráter que extinguió a los dinosaurios hace 65 millones de años. El cráter tenía 500 kilómetros de diámetro (contra los 170 del de Chicxulub) y se formó hace 250 millones de años tras el impacto de un objeto de unos 50 kilómetros. Los datos obtenidos sobre el terreno indican que la impresionante roca espacial cayó hace unos 250 millones de años, coincidiendo con la gran extinción que tuvo lugar en la frontera de los periodos Pérmico y Triásico. Durante aquél trágico episodio, desapareció cerca del 90% de todas las formas de vida del planeta. De no haberse producido aquél trágico episodio, los vertebrados no se habrían desarrollado tal y como lo han hecho. Y probablemente ni siquiera hubiera aparecido la especie humana. Su localización geográfica, al este de la Antártida y debajo de Australia, en la región conocida como Tierra de Wilkes, sugiere a su vez que el enorme meteorito también tuvo algo que ver con la ruptura del supercontinente Gondwana, creando o acelerando la falla tectónica que desde entonces empezó a empujar Australia hacia el norte.


   Hace 65 millones de años, en la frontera entre los periodos Cretácico y Terciario, un asteroide de diez kilómetros de diámetro chocó contra nuestro mundo provocando uno de los peores episodios de extinción de todos los tiempos, la herida que dejó en nuestro planeta  puede ser contemplada hoy en día en el gran cráter de Chicxulub, en el Golfo de México. Más del 70% de las especies que poblaban entonces la Tierra (tanto marinas como terrestres) desaparecieron por completo, casi de repente. Entre ellas los dinosaurios, que terminaron así, de golpe, un reinado de más de 200 millones de años. Sin embargo, algunos lograron sobrevivir a la catástrofe y heredaron un mundo nuevo y libre del dominio de los lagartos gigantes.


    En 1908, un meteorito de unos cincuenta metros de diámetro cayó en la región siberiana de Tunguska y arrasó por completo más de 2.000 kilómetros cuadrados de tundra. Si hubiera caído en una región densamente poblada o en una gran ciudad, sus efectos serían mucho más que una simple anécdota científica...No obstante este hecho trae de cabeza a los científicos ya que no todos, coinciden que fuese un meteorito el causante de tal devastación en los bosques de Siberia.  

   El riesgo de que nos alcance un meteorito es variable, pero está ahí, ya ocurrió varias veces en el pasado y volverá a ocurrir, tal es la preocupación de los científicos al respecto que, entre los días 27 al 30 de Abril del año 2009 en Granada se celebró la tercera Conferencia Internacional sobre Defensa Planetaria tras las que se celebraron en Los Ángeles y en Washington, en 2004 y 2007 respectivamente. Una buena parte de la conferencia se dedicó a un asteroide en concreto, uno con nombre propio. Se trata de Apophis, una roca de 270 metros descubierta en 2004 y que pasará muy cerca de la Tierra, por debajo incluso de la órbita de los satélites geoestacionarios, en abril de 2029 y que volverá, con muchas más posibilidades de impacto (una entre 45.000), en el año 2036. Si finalmente sigue su camino en lugar de embestir la Tierra, pasará tan cerca de nosotros que podrá contemplarse a simple vista. Pero no es Apophis el único peligro que nos ronda, a pesar de ser el más inminente. Los llamados NEOs (Near Earth Objects, Objetos Cercanos a la Tierra) son mucho más numerosos, y abarcan rocas que van desde los pocos metros a los varios kilómetros de diámetro. 


   El meteorito 101955 (1999 RQ36) es una roca espacial de 560 metros de diámetro que fue descubierta hace ya más de una década y a la que ningún astrónomo había prestado demasiada atención. Hasta ahora. En efecto, nuevos cálculos indican que ese asteroide en concreto tiene bastantes más probabilidades que los demás de impactar contra la Tierra. Será dentro de 160 años, nuestros tataranietos harán bien en tener mucho cuidado con él. La razón por la que había pasado inadvertido es que el periodo de riesgo potencial que los científicos consideran para los miles de cuerpos que detectan en el espacio es de cien años. Pero han extendido ese periodo, y acaban de publicar unos cálculos que arrojan una posibilidad entre 1.400 de que el asteroide choque contra nosotros entre los años 2169 y 2199. Con sus 560 metros de diámetro, 1999 RQ36 dobla en tamaño al conocido Aphophis.

    El pasado 8 de octubre de 2009 sobre los cielos de Indonesia, un pequeño asteroide de diez metros de diámetro que ningún instrumento había sido capaz de detectar se precipitó contra la Tierra, detonó al entrar en la atmósfera, a unos 20 km de altura, y provocó una explosión de 50 kilotones, tres veces más potente que la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima. Se trata de la mayor explosión de un asteroide registrada hasta la fecha. Si la roca hubiera sido sólo un poco más grande, sus efectos habrían sido devastadores. Como podéis ver, este hecho, se produce con mucha más frecuencia de lo que creíais, existen bastantes más ejemplos pero creo que con esto es más que suficiente, protegeos la cabeza. 

    Invasión Extraterrestre: Hace apenas unos meses, Stephen Hawking saltó a los medios al declarar a una cadena de televisión que haríamos bien en evitar un posible contacto con extraterrestres, ya que estos podrían ser hostiles y conquistarnos. "La raza humana -dijo Hawking- no debería tener todos sus huevos en un mismo cesto, o en un mismo planeta. Nuestra única oportunidad de sobrevivir a largo plazo es no quedarnos dentro, mirando al planeta Tierra, sino dispersarnos por el espacio". Como vemos, en Hawking viene representado uno de los miedos más crecientes en nuestros días, el posible contacto extraterrestre. ¿Qué pasaría si llegaran a nuestro planeta seres de otro mundo? ¿Nos invadirían o solo montarían estaciones para sus futuras misiones? O ¿Quizás nos ayudaran en nuestro avance?  De ser así, en el hipotético caso, de que ese contacto se produjera, querría decir que ellos, estarían más avanzados que nosotros, puesto que, habrían conseguido llegar a nuestro planeta venidos desde años luz de distancia y sin ser detectados por nuestros radares espaciales, por lo que llegado el caso de que necesitaran de nuestro planeta para subsistir podrían dominarnos sin mayores problemas, este sería el caso más crítico.

   Si sus intenciones no fueran bélicas se podrían llegar a pactos con ellos, pero, en ese caso, saldrían a flote los intereses de numerosas naciones para hacerse con el favor de los extraterrestres, esto daría lugar a una gran crisis, y sería probable un desenlace fatal entre nosotros mismos, produciéndose una gran guerra nuclear.

   Quizás vengan por nuestro bien más preciado, el agua, la mayoría de los científicos apuntan a que es la base elemental para cualquier tipo de vida en el Universo, (cosa que yo, no comparto, esto daría para hablar, quizás en otra ocasión lo haga), este hecho, sin necesidad de querer hacernos daño, nos perjudicaría de tal modo que, tras su paso, se verían agotadas todas las reservas de agua, llevándonos hacia la perdición. Sin agua, las plantas no podrían sobrevivir, sin plantas, los herbívoros perecerían y con ellos los carnívoros y toda la cadena trófica.

   Sin embargo, si analizamos todas estas teorías subyace el miedo a lo desconocido, al otro. No deja de ser una forma de racismo, inherente, por desgracia en todos los seres humanos. Cualquier ser diferente o no a nosotros tiene que suponer un peligro, por el mero hecho de que no lo conocemos. De esa forma podemos defendernos atacando primero. Nos definimos por oposición a los otros: tú eres mujer, yo soy hombre, tú eres negro, yo soy blanco, tú eres extraterrestre, yo soy terráqueo. De esta forma, para afirmarnos a nosotros mismos, tenemos que estar seguros de que somos mejor que los demás. La forma más fácil es que los otros sean peores que nosotros. Este terrible principio racista es el que subyace bajo las teorías del final a manos de desalmados alienígenas. El hombre, desde el principio de los tiempos, ha sentido la necesidad de controlar su espacio. El problema es que sólo es capaz de hacerlo tomándose a sí mismo como medida, es decir, el hombre tiene que entender todo lo que le rodea a través de su forma de pensar y es incapaz de ponerse en el lugar de otros. Por ello, la aparición de un ser diferente, con referentes distintos a los suyos, provoca más temor que curiosidad. Además, el hombre está acostumbrado a ser la especie que reina sobre el planeta. Este  poder se vería amenazado si conociera a seres más evolucionados que él. Todos estos valores se traducen en miedo que da lugar a las apocalípticas visiones del final del mundo causado por seres de otras galaxias.

    Por otra parte cabría destacar el impacto cultural que acarrearía la llegada de seres extraterrestres a nuestro planeta, su civilización tecnológicamente más avanzada a la nuestra se impondría, eso por no hablar de las posibles enfermedades que podrían traer consigo. El hombre se toma como vara de medir y como veremos, este hecho ya se produjo con anterioridad, cuando los conquistadores llegaron a América, su cultura se impuso a los que allí habitaban, por las buenas o por las malas. Para colmo, llevaron sus enfermedades, desconocidas para esas civilizaciones. Un simple resfriado era letal para ellos, como veis, no es tan distinto, la ficción extraterrestre de la realidad imperante en nuestro planeta.

   Peligros del Universo Profundo: Aunque no hay datos suficientes para un análisis sólido, los científicos estiman que el estallido de una supernova a menos de 25 años luz de distancia podría causar la extinción de gran parte de la vida de la Tierra. No porque el fenómeno sea capaz de incinerar el planeta, sino por la virulencia que adquirirían los rayos cósmicos, que llegarían a un nivel de energía capaz de destruir la capa de ozono. Sin esta protección natural, la atmósfera dejaría pasar dosis letales de radiación ultravioleta (UV).

   Hace 444 millones de años (150 millones antes de los dinosaurios) más de la mitad de los invertebrados marinos desaparecieron de la Tierra al final del Ordovícico en la que fue la segunda extinción masiva más grande de la historia, después de la extinción acaecida entre el Pérmico y el Triásico. En el año 2006, Brian Thomas de la University of Kansas propuso que este holocausto pudo haber ocurrido por los efectos desatados por una supernova cercana que irradió la Tierra de rayos gamma. Una explosión de 10 segundos de duración, habría acabado con la mitad de la capa de ozono, dejando más desprotegida a la vida  de los dañinos rayos ultravioleta durante un periodo de 10 años o más. Los organismos que vivían en las profundidades pudieron haberse salvado de los rayos ultravioleta, pero aquellos que vivían más próximos a la superficie fueron exterminados en aquella época. Lo interesante de la idea de Thomas es que el registro geológico indica que las especies más cercanas a la superficie se extinguieron en masa.

   A día de hoy no estamos exentos de sufrir, de nuevo, la voracidad del Universo que nos rodea, a 150 años luz de distancia de nuestro planeta, se encuentra una estrella apunto de desfallecer, su nombre, HR 8210. Se trata de una enana blanca que se encuentra en un inestable límite. Si su masa, llegará a aumentar un poco más, explotará convirtiéndose en una supernova que provocaría una radiación mortal demasiado cercana a nuestro planeta, y que podría ser letal. Según Dave Lathan de la Universidad de Harvard, existen otras estrellas moribundas “cercanas” a nuestro querido planeta, pero destaca una en concreto, que, pronto, podría convertirse en una portentosa Gigante Roja, esta estrella, es vecina de HR 8210, y de producirse, la Enana Blanca, podría absolver parte de la energía produciendo su explosión, no obstante hablamos de sucesos astrológicos que si bien pueden ser inminentes en el tiempo del Universo, tardarían en llegar en el tiempo Humano.

   El desastre nuclear: Este posible Fin del Mundo es uno de los más innovadores, pues hasta hace poco más de un siglo, las armas nucleares eran, poco más que una utopía. La Segunda Guerra Mundial dejó tras de sí esta amenaza, tras el bombardeo de las ciudades niponas de Hiroshima y Nagasaki. Este hecho, trajo al mundo un panorama políticamente inquietante, trayendo consigo la Guerra Fría entre EEUU y la URRS, en la década de los 50. Al principio, solo era poseedor de estas terribles armas, EEUU, pero con el paso del tiempo Naciones como: China, Francia, URRS, Reino Unido... Se hicieron con su control, todo esto en un corto periodo de tiempo, en el que las tensiones, a punto estuvieron de provocar una nueva ola de terror, a modo de Guerra Nuclear. Albert Einstein, llegó a decir: “Nadie sabe cómo será la Tercera Guerra Mundial, pero no cabe duda que la Cuarta será a pedradas, puesto que la civilización habría perdido todo avance tecnológico”. La crisis de los misiles cubanos fue una advertencia de lo que podría venir. El gobierno de John F. Kennedy, descubrió que la URRS estaba instalando armamento nuclear en Cuba. Tras trece días de duras negociaciones La Unión Soviética, dio su brazo a torcer, y retiraron el armamento de la isla. ¿Qué hubiese ocurrido si en el gobierno de ambos países hubiera habido dos presidentes más beliciosos?

    A parte de la posibilidad de una guerra nuclear, estaba candente, la posibilidad de que, fuese un error humano lo que desencadenara el desastre. Varios hechos, acrecentaron el temor entre la población. En 1979 una equivocación, provocó que aviones norteamericanos y canadienses despegaran de sus bases con el objetivo de destruir a supuestas naves soviéticas. Durante 6 minutos de incertidumbre, se instauró el nivel de máxima alarma. Más tarde se descubrió que había sido un fallo del radar. El día 3 de Junio, se vivió el día de más tensión que puede recordar la Humanidad, un error en la computadora central del pentágono, dio la señal de que habían sido lanzados varios misiles con cabezas nucleares desde Rusia con dirección a los Estados Unidos. Durante 3 minutos, EEUU, preparó un contraataque, que hubiera reescrito los libros de historia, y cambiado el sino de la Humanidad para siempre, al 4º minuto, se descubrió que, todo, había sido producido por un error de una pieza de la computadora, que valía, solo, 40 centavos de dolar, ese, podría haber sido el precio del Fin del Mundo.

    En los años 80 la amenaza nuclear se extendió gracias a las centrales de energía. El desastre de Chernobil hizo temblar al mundo. Se trataba de un accidente. Desde entonces las centrales atómicas están en el punto de mira, pues bien podrían ser el detonante de un desastre nuclear, más si cabe después de los acontecido en Fukushima, el día 11 de Marzo de 2011, tras un temblor de Tierra de escala 9´2 una gran ola barrió la central, provocando un accidente nuclear, de escala global, que, a día de hoy no se sabe a ciencia cierta su alcance por el silencio del gobierno Japonés. Los gobiernos del mundo, deberán tomar su posición e ir dejando de lado esta infatigable energía, provechosa, pero a su vez letal, pero el marco político de estos días atesorado por la crisis global, ha dejado, este hecho un tanto de lado.

    Por último, si alguna vez ocurrió, los hechos acaecidos el 11 de Setiembre de 2011, acabaron con la época del desarme. El enfrentamiento entre los países de Occidentes y los diversos fanatismos, plantea un escenario frágil con un equilibrio ciertamente precario. Actualmente EEUU  y Rusia conservan cada uno entre 5000 y 6000 cabezas nucleares. En el peligroso club atómico además de los ya nombrados anteriormente, se encuentran Israel, Pakistán, India, Corea del Norte e Irán. No exageramos si decimos que estamos viviendo sobre un polvorín. Cualquier pequeña tensión puede dar al traste con todos los planes futuros.

   Finalmente decir, que, la bomba que se tiró sobre las ciudades Japonesas, son ahora juguetes rotos, comparados con las potentísimas armas nucleares del S. XXI, llegando a tener cerca de 5000 veces la potencias de estas, eso sí, son más ecológicas, como dijo, el inventor de una de ellas…

   Desastre ecológico: Quizás se trate del Fin del Mundo más largo y agónico de todos los descritos hasta el momento, también podría tener mucho que ver con el desastre anteriormente mencionado,  ¿Qué es sino, una fuga masiva de radioactividad de una central nuclear? No se trata de un final fulminante, sino una larga y fatal agonía hacía una situación que finalmente sería insostenible. La evidencia del calentamiento del sistema climático incluye aumentos observados en el promedio del aire y la temperatura de los océanos, el derretimiento generalizado de la nieve y el hielo, y el aumento del nivel del mar. La medida más común del calentamiento gobal es la tendencia en la temperatura media cerca de la superficie de la Tierra. Expresado como una tendencia lineal, esta temperatura aumentó en 0,74 ± 0,18 °C durante el período 1906-2005. La tasa de calentamiento en la última mitad de ese período fue de casi el doble que en el período en su conjunto (0,13 ± 0,03 °C por década, frente a 0,07 °C ± 0,02 °C por década). Estimaciones recientes de la NASA y el National Climatic Data Center muestran que 2005 y 2010 fueron los años más calurosos del planeta desde que las mediciones instrumentales fiables están disponibles a partir de finales del siglo XIX, superando a 1998 por unas centésimas de grado. Las estimaciones actuales de la Climatic Research Unit (CRU) muestran el 2005 como el segundo año más caliente, por detrás de 1998 con 2003 y 2010 empatado en el año más caliente en tercer lugar.

   La atmósfera está sufriendo inquietantes cambios. La concentración de CO2, ha crecido un 25%; la de óxidos nitrosos un 19%; la de metano un 100% y la de los clorofluocarburos (CFC) un 200%. Así lo asegura un estudio realizado por Robert K. Kaufmann y David I. Stern, del Centro de Energía y Estudios Ambientales de la Universidad de Boston.

   Uno de los mayores preocupaciones para los científicos, es la pérdida de la Capa de Ozono. El agujero de la capa de ozono puede generar un cambio climático que podría variar para siempre las circunstancias de vida de la Tierra. Las principales consecuencias podrían ser la glaciación del planeta o el recalentamiento de los polos que generarían grandes inundaciones. Este fenómeno no es nuevo, pues durante las diversas etapas que ha vivido nuestro querido planeta, ha experimentado diversos cambios, algunos de ellos cambiando la forma de vida viviente en la Tierra, de hecho se cree, que en Marte, nuestro vecino más próximo, pudo haberse producido un efecto invernadero de un calibre semejante al que se produce en nuestros días en nuestra casa, la Tierra. Los científicos auguran un futuro de lo más desolador, ya que en tan sólo 2 décadas el agujero creado sería tan grande, que el efecto invernadero sería irreversible y huracanes tales como el Catrina, Mitch y otros, quedarían ridiculizados por colosos que el hombre, jamás ha observado en su corta existencia.

   Otra de los grandes desastres mediambientales, es la masiva deforestación de bosques, la pérdida de numerosas cantidades de  árboles, no ayudan en nada, al intento de frenar el avance del cambio climático, pues estos, nos sirven de filtradores del aire, eliminado CO2 y otros compuestos nocivos para los seres vivos y nos dejan un aire más limpio, la pérdida del reino vegetal, unido al aumento de dichas sustancias, hará que el calentamiento de grandes zancadas hacia la asfixia total del planeta. Por no decir, que la pérdida de estos, acarrea también un desequilibrio en la cadena trófica del reino animal, provocando extinciones desde los escalones inferiores de la cadena hasta el último peldaño, esta certeza, unido a que cada vez son más las bocas que alimentar entre los seres humanos, harán que con o sin cambio climático, la situación llegue a tal punto que sea insostenible, provocando en el mundo un gran desasosiego e impaciencia en las masas, que provocarían grandes colapsos, y finalmente la guerra y aniquilación entre nosotros mismos.

   Los vertidos hacia mares, océanos, ríos, etc… tampoco hacen mejorar la situación pues, la fauna de dichos ecosistemas se resentiría y al igual que pasara en superficie, la cadena trófica se iría rompiendo, llegando hasta el rey de la depredación, el Ser Humano. Unido todo esto, y añadiendo que, lo que tienen los vertidos es acumulado desde las escalas inferiores, peldaño a peldaño, la mierda, con perdón de la palabra, que se iría acumulando en todos los cuerpos animales, iría en aumento, y por consiguiente el más dañado por todo esto, sería el rey de la cadena, es decir, nosotros, engendraríamos canceres y otras enfermedades, explotaríamos a nuestro cuerpo, gracias a nosotros mismos.

    La plaga del Fin del Mundo: Este suceso, al contrario que otros, siempre lo ha tenido presente el Ser Humano, es un temor que subyace desde hace siglos. La peste durante la Edad Media, acabó con la tercera parte de la población. Desde entonces este concepto, acapara las mentes de profetas y adivinos. De hecho prácticamente todas las religiones del mundo hablan de alguna plaga, en nombre de castigos divinos que en forma de enfermedad, diezma la población mundial.

   Las enfermedades, como la lepra, no solo causaban estragos en forma de muerte, sino que también, causaban aislamiento social de los que la padecían, agravando aún más la situación, hay que decir que la lepra no se contagiaba por contacto, pero, los seres humanos somos así…

   El avance de la medicina desde los años 50, vino ligado al avance espacial, y sobre todas las cosas, a las grandes guerras mundiales, esto hizo que se mitigara el miedo entre la población sobre sufrir una posible infección mundial. Sin embargo, a partir de la década de los 80 volverían a aparecer profecías y vaticinios sobre este plausible Fin del Mundo, gracias al descubrimiento del SIDA. Cuando parecía que la medicina podría erradicar por completo a las grandes enfermedades de la humanidad, llega una para la que no existe cura. Muchos fueron  los que creyeron que este letal virus había sido engendrado dentro de laboratorios, pero estudios más concluyentes, admitieron que, lejos de esa verdad, las historia del SIDA se remonta como mínimo al siglo XVIII. Este error, se dio, pues la gente enferma de SIDA no muere propiamente por el virus, si no que este lo que hace es inutilizar los anticuerpos, y otras enfermedades aprovecharse del debilitamiento del paciente para atacar, que esto ocurra hace muy difícil seguir la pista de los forenses de la materia sobre el origen del virus en Seres Humanos.

    Recientemente una nueva amenaza se ha cernido, a la vez que el SIDA, sobre el Ser Humano, el virus del Ébola, quizás el virus más letal que jamás haya sido visto  por el hombre. Con una mortandad del 90% fue detectado por vez primera en 1976 de forma simultánea en Zaire y Sudán. Este virus actúa como explosivo de venas y capilares sanguíneos, estos revientan, y los individuos fallecen desangrados, en menos de 48 horas. Algunos estudiosos creen que el ébola fue ya el causante de una gran plaga ocurrida entre los años 430 y 424 a.C. La epidemia se saldó con 300000 muertos, en un planeta poco poblado, es normal que las personas creyeran que una enfermedad pudiera acarrear el Fin. Este virus, está controlado geográficamente, pero la globalización de hoy en día y la gran facilidad de mutar, puede hacer que este, de el salto a poblaciones más densamente pobladas y se convierta en la guadaña definitiva de la especie.

    Cualquier virus puede, por lo tanto, convertirse en un arma contra un país enemigo. Es mucho más económico que el armamento convencional y puede transportarse con gran facilidad. Podemos recordar el caso de las cartas de Antrax enviadas a EEUU después de la crisis de las Torres Gemelas. Los científicos trabajan en este sentido, y, se especula que muchas de las nuevas enfermedades han sido engendradas dentro de ellos. El caso en el año 2010 de la Gripe A, se creyó que podría haber sido una variante de la gripe Española que asoló el mundo durante el primer cuarto de siglo XX, la gente se atemorizó, por el gran calado entre los medios informativos, y por la posible distracción, que jamás será confirmada, de que los gobiernos, habían hecho de la noticia, un arma con el que distraer a la población para que, estos no vieran a la crisis económica como su gran talón de Aquiles, sino más bien como un problema pasajero, minimizado por el terror infundado desde las más altas instancias sobre una enorme epidemia en forma de enfermedad denominada, Gripe A.

   El hombre es incapaz de aprovechar los logros médicos exclusivamente para procurar una mejor calidad de vida. Finalmente, tiene que utilizarlos para destruir vida en vez de crearla.

   Juicio Final: Todas las Religiones del planeta, tienen, un denominador común, con excepción de las animistas, pues estas creen que tras la muerte, los espíritus permanecen en el mundo de manera inquebrantable. Todas, a su forma, plantean un juicio que será hecho para juzgar bien y mal, la batalla final, que hará que la luz permanezca y la oscuridad sea exterminada, por completo. Desde el más conocido de todos, el Apocalipsis, que no significa más que el libro de las revelaciones, no como la gente tiende a entender Apocalipsis = Destrucción, al Oráculo de Delfos, la Rueda Maya, las profecías de Kate-Zahl, Oráculos Romanos, Hinduismo y otros muchos, todos, narran el venir de un salvador, que tras la llegada de  la oscuridad, vendrá para vencerla e imponer el mundo de la luz, es decir, la paz definitiva. Adentrarnos mucho más en este apartado llenaría libros, así que con esta referencia lo dejamos para otra ocasión.

   Conclusión: En definitiva, el planeta y con ello todo lo que conlleva, se enfrenta a numerosos peligros, algunos evitables por propia mano del hombre, otros inevitables por el rugir del monstruoso Universo que nos rodea. No obstante, deberíamos evitar nuestra autodestrucción, ya sea por medio de Desastre Nuclear o por Contaminación, estos son productos de la mano del hombre, y sería menos que honroso, dejar morir, no sólo ya a nuestra propia especie, sino al planeta entero, pues, aunque muchos quieran verlo como suyo, este, no nos pertenece más que a las hormigas, no somos más que los tiburones, no somos el ombligo de este mundo, sino más bien un cáncer, que está matándolo poco a poco, un tumor maligno, que se está apoderando de todo lo que su pisada alcance, sin pertenecerle ni un ápice a su propiedad, debemos de abrir los ojos, y contemplar el cielo, como hacían nuestros ancestros, y darnos cuenta, que la mota de polvo que cae en nuestras manos, bien podría ser el mundo que ahora mismo estamos matando, no somos nada para este Universo. Tendríamos que hacer un lavado de conciencia y darnos cuenta, que más que enemiga, la naturaleza, y todos los seres del planeta, son parte de nuestro cuerpo, como lo son nuestras células y con ello comprenderla y amarla como nosotros nos amamos a nosotros mismo, todo forma parte de un todo, con que la más ínfima de las algas de este planeta llamado Tierra, perezca, el Ser Humano, acabaría de escribir sus últimas líneas.

   Llegará el día en que comprendamos que nuestra especie, es pasajera, como todo lo demás en este curioso Universo, que todo es un ciclo, ese entonces el hombre vivirá en paz, y en conjunción con la naturaleza, y habrá aceptado que, tras de sí aún habrá cabida para la vida, y que el Universo no gira solo entorno a él, en ese día, el hombre, será libre de su propia esclavitud y por consiguiente la naturaleza que lo rodea.

    Un paso que se debe de dar, para evitar todo el colapso proveniente sobre Desastres acarreados por la mano del hombre, sería y urge, el desmantelamiento de ejércitos, así como de instrumentos armamentísticos, todo esto, haría desahogar la economía por el mantenimiento de lo citado anteriormente, y un gran avance para erradicar la pobreza y el sufrimiento del mundo, invertir en la salud y medicina como medio de subsistencia y no como medio bélico, así como invertir todos a una, y no por separado, en la carrera espacial, única vía de escapatoria, si el hombre, como hombre que es, egocéntrico, quisiera perdurar, no para la eternidad, si no unos segundos más en este magnífico mapa estelar.

   La Tierra, ese majestuoso paneta, lleno de vida, que nos amamanta y nos ha visto crecer, evolucionar, debemos de respetarla, cuidarla, quererla, ella nos lo ha dado todo, y, ¿nosotros a ella? El mundo seguirá girando pese a nuestra desaparición, algunos científicos creen que tendrá oportunidad de contemplar 2000 millones de años más, hasta que nuestra Galaxia, la Vía- Láctea, choque con la colosal Andrómeda, otros creen que este hecho tardará todavía en ocurrir rebasando esa fecha. Muchos, opinan que aunque ocurriera, este acontecimiento no lo acusaría nuestro sistema solar. ¿Quién sabe? Los más, son los que dicen que será engullido por nuestro Sol dentro de 5000 millones de años, cuando este, entre en su fase de última agonía, pero esos días, no los verá nuestra especie, ya no estaremos, deberemos de conformarnos, con ser parte de ese astro rey que nos iluminó y nos dio cobijo, formaremos parte de él, y quién sabe, si, después de su colapso, por el núcleo de hierro, cuando explote, y su materia sea esparcida por los confines del espacio, llegaremos a formar parte de otra civilización, en su composición, puesto, quien sabe, si el hierro que por nuestras venas fluye, el cual correspondió un día a una gran Supernova, antes, había recorrido por otras venas de unos seres, que al igual que nosotros y desde su planeta, miraban al cielo, en busca de respuestas.

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